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miércoles, 27 de mayo de 2020

Mi primera vez durmiendo en un aeropuerto
Por Rosanna Cruz Betances /Para De Paseo
Sección Pasaporte
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Este año hice mi primer viaje de mochila y eso trajo consigo muchas nuevas experiencias. Una de ellas fue dormir en un aeropuerto. Algunos de mis amigos sabían mi itinerario y al enterarse que me quedaría dos noches en una terminal, me miraron como si estuviera  loca, pero les aseguro que no fue tan malo.

Aeropuerto Internacional de Barcelona


El primer destino de la ruta fue Barcelona, de ahí fui a París en avión en un rápido vuelo de dos horas, el problema era que debía estar en la puerta de embarque a más tardar a las 6:00 de la mañana.

Dadas las circunstancias, decidí que era mejor dormir sentada que salir corriendo de madrugada para alcanzar un vuelo, al tiempo que me ahorraba una noche de hotel o mejor dicho, de hostal.




Tomé el penúltimo metro al aeropuerto, cené con mucha calma y tranquilidad, me puse botas cómodas, me lavé la cara y me cepillé los dientes y alrededor de la media noche pasé por el control de seguridad  y encontré  "la gloria", un silencioso salón lleno de grandes y rojos asientos continuos. No pude encontrar mejor cama.

En el salón, otras cuatro personas estaban en las mismas que yo. A mí me bastó con ponerme la mochila debajo de la cabeza para dormir como un angelito hasta las 5:00 de la mañana. A esa hora ya había más movimiento y ruido, empezaban las labores de limpieza y abrieron los counters de las diferentes líneas aéreas.

En medio del despertar matutino, conocí a dos californianos que irían a París conmigo. Al igual que yo, se viajaban por primera vez a  Europa y lo hacían para ir al visitar a su abuela en el centro. A las 5:30 de la mañana ya estábamos en la puerta de embarque y yo lista para dormir otras 2 horas sobre los cielos.



Aeropuerto Charleroi de Bruselas

Sabía que el segundo no sería tan  bueno como el primero. Había leído muchos comentarios en Internet sobre lo incómodo que era pasarse una noche allí porque supuestamente era un aeropuerto pequeño  y sucio, les puedo decir que esto último no es verdad, al menos estuvo limpio mientras estuve ahí.

Charlerori está a una hora y media del centro de Bruselas. Había resuelto irme en autobús, pero por recomendación de un amigo, me apresuré a tomar el tren de las 10:00 P.M. porque el de las 11:00 P.M. era el último. Hago  esto porque  siempre  tomo previsiones para no quedarme sin transporte, pero parecería que esa noche no tenía todo claro.



Fui hasta la boletería y para confirmar lo que me había dicho mi amigo, le pregunto a la amable joven "does Charleroi's train go to the airport?" Y ella dijo: "to the airport? Yes, yes". Estaba feliz porque iría más cómoda y el boleto me costó 50% menos de lo que pagaría si me iba en bus.

Parece que la joven no entendió mi inglés o yo mal interpreté su respuesta con acento francés porque al llegar a la última  estación  y subir las escaleras, me encontré en medio de la nada, rodeada por carreteras congeladas, la estación de buses y pequeñas cafeterías  cerradas.

De todas maneras seguí las señalizaciones que me indicaban dónde tomar el bus hasta el aeropuerto, allí me encontré con un grupo de 12 brasileños, como yo varados.

Decidimos irnos en taxi y dividir el recibo, dos de ellos insistían en que nos fuéramos de bares, "Anyway we are not going to sleep", decían, Para mi suerte, nadie quiso acompañarlos, de lo contrario habría tenido que pagar los 20 euros yo solita.

El aeropuerto no estaba tan cerca. Nos tomamos 40 minutos en la autopista. Llegamos casi a la 1:00 A.M. y no había ningún lugar que pudiera servir de cama. En todo el contorno de la edificación estaba repleto de personas acostadas, los que necesitaban conectar sus computadoras  o celulares osaron por colocarse en la entrada de los baños, y algunos afortunados encontraron lugar entre la pared y algún bajante publicitario, lo que les daba algo de "privacidad". A mí me tocó en un blanco e iluminado anuncio que estaba entre la entrada y los counters, pero yo no era la única, a mi lado tres amigas italianas se rieron a carcajadas durante toda la noche.

Estaba muy cansada así que puse mi mochila en el piso, me acosté y me subí la bufanda hasta la frente. De vez en cuando me despertaba la risa de mis vecinas y el vaivén de la gente. A las 4:00 A.M. un guardia de seguridad me despertó en francés, entendí que debía levantarme, pero volví a quedarme dormida y el hombre se apresuró a decírmelo otra vez. Me paré, fui al baño y para volverme a dormir aproveché uno de los sitios "privilegiados e íntimos" del piso. Me desperté a las 6:45 A.M. muerta del sueño y lamentando que mi vuelo se retrasara una hora.

A fin de cuentas, elegir dormir estirada sobre varias sillas o en el piso y no en un hostal, no estuvo tan mal y lo volvería hacer si fuese necesario. Ahorras dinero y tienes la oportunidad de conocer a viajeros de todo el mundo porque si no puedes dormir siempre tendrás con quien hablar.

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